
Participantes
Involúcrate a fondo. Enriquece tu espíritu.
Cultiva la conversación viva. Comparte descubrimientos, preguntas y experiencias: el trato personal enriquece el crecimiento espiritual.
Descubre la vigencia de la Biblia. Reflexiona sobre su impacto en el día a día y profundiza tu comprensión para una fe práctica que siga viva al volver a casa.